‘Todo proceso de conceptualización de
la interrelación entre la pobreza que afecta a las mujeres, la
VCM y las estructuras de desigualdad que las generan y reproducen requiere
un análisis de la diversided racial, étnica y sexual que
configura el término ‘mujeres’ y de las relaciones
de poder’
Muñoz p.30
En Violencias Interseccionales, Patricia Muñoz subraya los estudios que indican la forma en que varias dimensiones de la identidad de las mujeres sacan a la luz unos análisis de la violencia y de la discriminación más complejos. Por ejemplo, el neoliberalismo ha destapado unas actitudes racistas y unas desigualdades sociales que están muy extendidas por toda Latinoamérica a pesar de las reformas políticas y económicas. Dos siglos después de lograr la independencia, el continente sigue estando gobernado por la gente blanca de origen europeo: los españoles, los portugueses y otras nacionalidades que han quedado asimiladas en estos grupos. Estas mismas clases gobernantes siguen teniendo en su poder la mejor parte de los recursos y un estilo de vida superior al de la mayoría de la población, cuya raza está mezclada con sangre indígena o afroamericana.
Las mujeres de los grupos indígenas de Guatemala y Bolivia son especialmente vulnerables a varias formas de violencia a causa de su género o su etnia. Hasta las mujeres que han alcanzado puestos de autoridad o han sido elegidas para puestos de poder se enfrentan a la violencia de género a causa de su género o su etnia. Por lo tanto, es importante entender cómo se deben integrar la identidad y las normas culturales en unas respuestas adecuadas que enfrenten diferentes formas de violencia.
En esta sección proporcionamos tres casos de estudio
muy diferentes que provienen de unas organizaciones que unen a las mujeres
con sus comunidades étnicas y raciales para tomar medidas contra
la exclusión social y las diferentes formas de violencia contra
ellas.
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